La presencia capuchina en la ciudad de San Juan de Pasto cumple 130 años de historia, servicio y misión evangelizadora en el sur del país. Los orígenes de esta labor se remontan a la década de 1890, cuando el entonces obispo Manuel Caycedo solicitó el apoyo de los capuchinos de Tulcán para atender las difíciles necesidades pastorales de la región.
Esta presencia se consolidó de manera oficial el 7 de abril de 1896, fecha en la que se llevó a cabo la erección del convento y la fraternidad en Pasto, contando con la bendición de San Ezequiel Moreno y Díaz. A partir de ese momento, los capuchinos asumieron un rol protagónico en la evangelización del sur de Colombia y la Amazonía, impulsados inicialmente por la llegada de los frailes de la provincia de Cataluña. Entre ellos destacó la figura de Alfonso de Àger, arquitecto del convento y del antiguo seminario seráfico.



La consolidación de la Obra Gorettiana
Un momento determinante en esta historia de servicio se vivió en 1952, cuando la misión en la región fue asumida por la provincia de Palermo (Italia). Es bajo este nuevo impulso pastoral, y gracias al liderazgo y la visión inquebrantable del Padre Guillermo de Castellana, que nace y se consolida la Asociación Escolar María Goretti.
Conocida afectuosamente como la Obra Gorettiana, esta iniciativa se estructuró como una misión integral para atender las necesidades de la comunidad desde diferentes frentes. Hoy en día, la asociación está conformada por entidades de valor social como la Institución Educativa Municipal María Goretti, la Unidad de Salud María Goretti, el Instituto San Francisco de Asís, la Parroquia Santiago Apóstol y la Universidad CESMAG.
Dentro de esta gran familia institucional orientada al servicio, la Universidad CESMAG aporta desde el ámbito de la educación superior. A través de nuestras aulas, y en sinergia con las demás entidades de la asociación, continuamos materializando el sueño capuchino de integrar la ciencia con los valores franciscanos. Esta labor conjunta permite que la presencia de los hermanos capuchinos siga trascendiendo en la actualidad, formando profesionales con vocación de servicio y educando para la vida.
Al conmemorar estos 130 años, la Provincia y la comunidad universitaria se une en acción de gracias por el legado de los frailes y bienhechores, reafirmando el compromiso institucional de entregar a la sociedad verdaderos Hombres Nuevos para Tiempos Nuevos.
Este artículo es una republicación ampliada, tomando como texto de base la nota “130 años de presencia capuchina en Pasto: una historia de misión y servicio”, publicada originalmente por la Orden de Hermanos Menores Capuchinos Colombia.
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