La Escuela CHASKI: “La voz joven que recorre el territorio” se plantea como una experiencia formativa innovadora que busca fortalecer el liderazgo juvenil desde una mirada territorial, intercultural y transformadora. Inspirada en el ciclo de la siembra campesina como metáfora pedagógica, esta propuesta promueve un proceso de formación experiencial, progresivo y enraizado en los territorios, donde la juventud es protagonista activa de los cambios que necesita su comunidad.
CHASKI se proyecta como un ecosistema de aprendizaje colectivo que se consolida a través de la articulación de la cuádruple hélice: Academia, Empresa, Estado y sociedad Civil. Cada sector aporta su saber, su compromiso y su capacidad para potenciar el desarrollo local desde la voz, la experiencia y la acción de las juventudes.
La Universidad CESMAG, a través del Área de Proyección Social y Extensión, se aporta la fundamentación metodológica, el enfoque de investigación acción y las pedagogías vivenciales que orientan el proceso formativo, con sus diferentes programas académicos y departamentos.
El sector público, liderado por la Secretaría de Desarrollo Comunitario de la Alcaldía de Pasto, respalda la propuesta con políticas, programas y recursos institucionales que garantizan su legitimidad, sostenibilidad y articulación con la agenda de juventudes.
El sector privado, comprometido con la innovación social y el desarrollo sostenible, contribuye con el diseño de soluciones colaborativas, el fortalecimiento de capacidades productivas y la promoción de economías propias, solidarias y circulares.
Finalmente, la sociedad civil en especial las organizaciones juveniles, rurales, urbanas, culturales y comunitarias, es el corazón de la escuela: provee el territorio, los saberes ancestrales, los desafíos y las semillas de transformación que nutren el proceso.





La Escuela CHASKI se proyecta como un espacio de formación, inspiración y movilización, donde jóvenes entre los 18 y 28 años del municipio de Pasto desarrollan habilidades para la incidencia pública, la gestión de proyectos comunitarios, el trabajo colaborativo, la innovación social, la justicia climática, la salud mental y la construcción de paz. Todo ello con una ética del cuidado, el diálogo de saberes y el compromiso con sus raíces.
Esta visión se concreta en una propuesta que incluye módulos formativos, laboratorios territoriales, laboratorios de innovación social, bootcamps y un proceso de acompañamiento para la implementación de iniciativas colaborativas lideradas por los jóvenes. La ruta culmina con un Campamento Social como espacio de cierre, sistematización, celebración y cosecha colectiva.
Así, CHASKI no es solo una escuela: es una pedagogía en movimiento, una caminata compartida y un ejercicio de ciudadanía viva que entreteje futuro desde las raíces de la tierra, con la voz joven como guía y el territorio como aula viva.




