La investigación escolar continúa consolidándose como una herramienta fundamental para la construcción de conocimiento, el fortalecimiento de la educación y la transformación de las comunidades. Así quedó demostrado durante el Espacio de Apropiación Social del Conocimiento desarrollado en el municipio de San Bernardo, un escenario que reunió a estudiantes, docentes, directivos y comunidad educativa alrededor de los procesos investigativos que se vienen gestando desde las instituciones educativas del territorio.
La jornada permitió visibilizar el trabajo, la creatividad y el compromiso de niños, niñas y jóvenes investigadores que, a través de la observación, la indagación y la búsqueda de soluciones, han encontrado en la investigación una oportunidad para comprender mejor las realidades de su entorno y aportar alternativas frente a los desafíos que enfrenta su comunidad. Más allá de presentar resultados, este espacio se convirtió en un encuentro de experiencias, aprendizajes y reflexiones donde el conocimiento cobró vida a través de proyectos construidos desde las necesidades y potencialidades del territorio.
En esta ocasión participaron siete grupos de investigación pertenecientes a la Institución Educativa Agropecuaria La Vega y a la Institución Educativa José Antonio Galán, quienes compartieron los avances, hallazgos y experiencias desarrolladas en diferentes áreas del conocimiento, evidenciando cómo la investigación escolar puede contribuir al desarrollo sostenible, la convivencia, el fortalecimiento de la cultura ambiental y la promoción de estilos de vida saludables.






Uno de los proyectos destacados fue el desarrollado por el grupo Exploradores AgroSTEAM de la Institución Educativa Agropecuaria La Vega, una iniciativa orientada a fortalecer la comprensión de los estudiantes sobre los procesos de crecimiento y desarrollo de las plantas mediante la integración de herramientas tecnológicas y metodologías de investigación. Aprovechando la vocación agropecuaria de la institución, los estudiantes han logrado vincular la ciencia, la tecnología y la observación del entorno para generar aprendizajes significativos relacionados con la producción agrícola y el cuidado de los recursos naturales.
Por su parte, el grupo Guardianes Ecocreativos, de la Institución Educativa José Antonio Galán, presentó una propuesta enfocada en el diseño e implementación de estrategias creativas para transformar las prácticas cotidianas de los estudiantes frente al cuidado del medio ambiente. A través de acciones pedagógicas y participativas, el proyecto busca fortalecer la conciencia ambiental y promover hábitos responsables relacionados con el manejo adecuado de los residuos, el uso eficiente de los recursos y la protección del entorno.
La sostenibilidad también fue abordada por el grupo Investigación Galanista, que desarrolla un proceso investigativo enfocado en el aprovechamiento y reutilización de los residuos generados durante la producción del fique. Este proyecto surge como una respuesta a la necesidad de encontrar alternativas sostenibles para el manejo de los desechos derivados de esta actividad productiva, promoviendo prácticas que permitan reducir los impactos ambientales y generar nuevas oportunidades para el desarrollo local. A través de la investigación, los estudiantes exploran formas de transformar los residuos en recursos útiles, fortaleciendo una visión de economía circular y aprovechamiento responsable.
La construcción de una cultura de paz tuvo un espacio relevante gracias al trabajo del grupo Tejedor@s de Paz, cuya investigación busca fortalecer la mediación escolar como una estrategia para la resolución pacífica de conflictos y el mejoramiento de la convivencia. Mediante actividades de diálogo, reflexión y participación, los estudiantes promueven valores como el respeto, la empatía, la tolerancia y la comunicación asertiva, contribuyendo a la formación de ciudadanos capaces de gestionar sus diferencias de manera constructiva y aportar a la construcción de entornos más armónicos.
Otro de los proyectos presentados fue ECOMATE: Cuidando el Agua con Matemáticas, una propuesta que integra el aprendizaje de las matemáticas con problemáticas reales relacionadas con la calidad y conservación del agua. A través de la recolección, organización y análisis de datos, los estudiantes fortalecen competencias numéricas y de razonamiento lógico mientras comprenden la importancia de este recurso para la vida y el desarrollo sostenible. El proyecto demuestra cómo las matemáticas pueden convertirse en una herramienta práctica para interpretar la realidad y promover acciones de protección ambiental.
La educación ambiental también estuvo representada por la Brigada Escolar Ambiental Galán, un grupo que trabaja en la promoción de hábitos ecológicos y en la sensibilización frente a problemáticas asociadas al manejo inadecuado de residuos, el consumo excesivo de plásticos y el desperdicio de recursos. A través de experiencias significativas y actividades prácticas, esta iniciativa busca formar estudiantes comprometidos con el cuidado del entorno y conscientes de la importancia de adoptar comportamientos responsables desde edades tempranas.
Finalmente, el grupo Guardianes del Juego Activo presentó una propuesta orientada a promover hábitos de vida saludables mediante el fomento del movimiento, la recreación y la actividad física. El proyecto busca incentivar la participación de los estudiantes en actividades deportivas y diseñar estrategias que permitan equilibrar el uso de la tecnología con prácticas que favorezcan el bienestar físico, emocional y social. De esta manera, se promueven estilos de vida activos que contribuyen al desarrollo integral de niños y jóvenes.
La diversidad temática de los proyectos presentados evidencia el enorme potencial que tiene la investigación escolar para responder a las necesidades de las comunidades y generar procesos de transformación desde la educación. Cada una de estas iniciativas representa el esfuerzo conjunto de estudiantes, docentes y familias que creen en el conocimiento como una herramienta para construir mejores oportunidades y fortalecer el tejido social de sus territorios.
El Espacio de Apropiación Social del Conocimiento desarrollado en San Bernardo permitió confirmar que la investigación no solo fortalece las competencias académicas de los estudiantes, sino que también impulsa valores como la responsabilidad, la creatividad, el liderazgo, la participación y el compromiso con el bienestar colectivo. Asimismo, se consolida como un escenario donde las nuevas generaciones aprenden a observar su realidad, formular preguntas, analizar problemáticas y proponer soluciones que impactan positivamente a sus comunidades.
De esta manera, San Bernardo continúa fortaleciendo una cultura de investigación que reconoce el papel protagónico de niños, niñas y jóvenes como agentes de cambio. Cada proyecto presentado durante esta jornada es una muestra de que la curiosidad, el conocimiento y la acción pueden convertirse en motores de transformación social, ambiental y educativa, contribuyendo a la construcción de un territorio más sostenible, participativo y preparado para enfrentar los retos del futuro.
Oficina de Comunicaciones
Programa Ondas Nariño



